La Envidia...
...es el homenaje que los celos le hacen al... era así?
Lo dijo mi mamá una vez.
Ahora me toca filosofar a mí ;-)
Entonces, bien... Envidiemos.
La envidia es, de acuerdo a Enciclopedias, "tristeza o pesar del bien ajeno". Es sinónimo de acciones como codiciar, ambicionar, e incluso hacer rabiar.
Cuando sabemos de alguien que perjudica a otro intencionalmente, cuando oímos comentarios despreciativos de unos hacia alguien con mejor pasar, cuando vemos que una persona se muestra celosa o resentida porque a otro "le va bien", decimos que es "por envidia".
La envidia está demonizada. Aquél llamado envidioso es por ende celoso, resentido, ambicioso, avaro, egoísta, codicioso. La envidia es, además, sinónimo de rivalidad, de corrosión. Y aparentemente es contraria a palabras como caridad, o nobleza.
Tiene una connotación altamente negativa.
La envidia en "otros" nos muestra quién es cada uno en realidad.
Algunas personas no toleran que a "uno" le vaya bien. Algunas personas necesitan que a otros les vaya mal para sentirse bien consigo mismo. Porque, como diríamos coloquialemente, son envidiosos. La envidia en "otros", en esos "otros" a nuestro lado, por ejemplo, demuesrta en cierto punto hasta dónde están a nuestro lado.
Tal vez uno un día comience gradualmente a mejorar, y tal vez quienes estén a su alrededor no entiendan cómo ese "uno" se supera y avanza en la vida, y "ellos"... no. Y en lugar de felicitar a ese "uno" por el avance, o de intentar avanzar junto a él, por celos, se aleje. Por envidia. En esos casos, la envidia muestra a uno a sus verdaderos amigos. Aquellos que se alegran de las propias alegrías.
Pero este ejemplo responde a tan sólo uno de los significados de la palabra. El significado "malo", podríamos llamarlo. Es el ignificado que le damos y usamos todos hoy en día.
Pero hay más definiciones de esta palabra demonizada.
La envidia implica también deseo. Según enciclopedias, las consultadas, también deseo honesto. Envidiar es, por lo tanto, desear, apetecer lo lícito y honesto.
Tenemos, entonces, dos caras de la envidia. Generalmente se elige una.
Podríamos elegir la otra.
Y en lugar de entristecerse por el bien ajeno, podríamos desear lo más honesto, intentar no crecer "pisando a los demás", sino avanzandp de modo honesto, avanzar y superarse, sin pensar en superar o dejar atrás al otro.



